lunes, 19 de septiembre de 2011

Un sevillista campeón y MVP del Europeo de Baloncesto con España



El sevillista confeso Juan Carlos Navarro se proclamó campeón del Europeo con la Selección Española en la tarde de ayer al vencer a Francia, consiguiendo además, ser el MVP del campeonato.

Felicidades a la "bomba" y a la Selección Española.

(el que tenga dudas de su sevillismo que lea el siguiente enlace)

Navarro vuelve a su segunda "casa"
El escolta del Barcelona recuerda con mucho cariño el homenaje que la localidad sevillana de Aznalcázar, donde nació su padre, le brindó este año y los veranos que pasaba en tierras hispalenses antes de convertirse en la gran estrella que es hoy

Navarro y el Barça se enfrentan a un Caja necesitado

A 26 kilómetros de Sevilla se alza un pueblo que tiene un significado muy especial para Juan Carlos Navarro. Se trata de Aznalcázar, el lugar donde nació su padre –Ricardo Navarro- y en el que descansaba cada verano antes de convertirse en “júnior de oro” y en una de las principales estrellas de la Liga ACB. Navarro regresa mañana a tierras hispalenses con la expedición del F.C. Barcelona, que se medirá el próximo jueves en San Pablo a un Caja San Fernando necesitado de victorias, y, como siempre, jugará con la mente puesta en el partido, pero con el corazón en la que sigue siendo su segunda casa.

“En Aznalcázar siempre he tenido muchos amigos y me encanta pasar por allí. Por culpa de mi carrera, ahora puedo hacerlo menos que antes, pero espero que, en un futuro no muy lejano, pueda acercarme más a saludar a mi familia y conocidos”, asegura un Navarro que aún rememora con especial cariño el homenaje que el pueblo natal de su padre le brindó durante la disputa de la Copa del Rey, justo el día después de eliminar en cuartos de final al Real Madrid. “Para mí aquello fue todo un honor, ni siquiera creo que me lo mereciera realmente, ya que aún me queda mucha carrera para que me den homenajes”, apunta la “Bomba”, que guarda con celo en su casa de Barcelona la placa, el cuadro y el libro sobre Aznalcázar que le regaló el pueblo en su última visita.

Sin embargo, lo que de verdad le viene a la memoria cada vez que pisa Sevilla es la época en la que nadie le conocía con el sobrenombre de la “Bomba”, antes del campeonato del mundo júnior, el Barcelona o la selección española. Aznalcázar era, por entonces, su oasis, un lugar donde podía olvidarse por un momento del baloncesto para hacer una vida normal. “Aquí –señala el barcelonés- me olvidaba por completo del baloncesto, no jugaba casi nunca. Al contrario, con mis amigos me dedicaba a otras cosas más propias de nuestra edad, como cazar salamandras o jugar al fútbol”. De hecho, su afición por el deporte rey es tal que hasta se declara fiel seguidor del Sevilla F.C., “pero no porque me guste más que el Betis, sino porque mi padre es sevillista y, desde pequeño, tengo la costumbre de animar al Sevilla, sobre todo cuando se juega un derbi sevillano”.

Además, Aznalcázar no sólo ha visto pasear por sus calles a Juan Carlos Navarro, sino que también Pau Gasol pasó hace tiempo unos días en la casa de la familia Navarro Feijoo. “Pau ha estado por allí más de una vez –asevera Navarro-. Creo que la última fue hace un par de años, durante una concentración de la selección. Tuvimos un día de descanso y nos pasamos por Aznalcázar para saludar a mi familia. Y la verdad es que aquello le gustó bastante”.

Navarro llega a Sevilla en su mejor momento
Tras su irregular rendimiento en los Juegos Olímpicos de Atenas, en los que la selección española echó mucho de menos su puntería, Navarro se está desquitando de esa espina en este arranque liguero. El escolta barcelonés ya es el segundo máximo anotador del Barcelona, tan sólo por detrás de un astro como Dejan Bodiroga, con un promedio de trece puntos por encuentro. De hecho, la “Bomba”, en estas cinco jornadas, sólo ha bajado una vez de los diez puntos, en la visita del Barça a Valladolid hace tres semanas, en la que sólo pudo anotar seis tantos. Salvo esta excepción, todos los demás rivales del cuadro azulgrana han tenido que rendirse ante el genio de Sant Feliú de Llobregat, logrando 15, 18, 12 y 13 puntos ante el Breogán, el Granada, el Estudiantes y el Unicaja, respectivamente. A estos números hay que unir sus dos asistencias, rebotes y robos por partido, provocando, además, una media de seis faltas en el equipo contrario –mientras que tan sólo comete una-. Unos promedios muy próximos a sus mejores marcas en la ACB y que tratará de reeditar este jueves en un San Pablo que también le trae buenos recuerdos. No en vano allí ganó el primero de sus cuatro títulos de Liga.

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