Partido vivido en La Palmera
Gracias a mi amigo Diego José, pude vivir un partido del Mejor Equipo del Mundo en el estadio Benito Villamarín-Manuel Ruiz de Lopera.
Llegué con el tiempo justo, pero como no sabía muy bien la situación de la puerta por donde tenía que entrar (Puerta 17), y dado, que la calle estaba cortada por la llegada de los aficionados sevillistas escoltados por la Policía Nacional, tuve que dar la vuelta al estadio para poder entrar.
Una vez dentro, y no sé si era fruto de mi imaginación, pensaba que todo el mundo me miraba, osea, creía que todos sabían que era sevillista hasta el hueso, pero conforme pasaba el tiempo, echaba menos cuenta de mis imaginaciones.
Me encontré con varios de Huévar del Aljarafe (Baldomero, su mujer, el makina, etc...) y me dijeron que me sentara con ellos, decliné la invitación y me senté solo en el otro lado del gol. Allí, rodeado de béticos, me senté y me puse mis cascos para intentar escuchar solo la radio. Era imposible no irritarme con los cánticos que allí se producían siempre en contra de los sevillistas, osea, no de animar a su equipo, sino de insultar y menospreciar al sevillismo y al más grande equipo de Andalucia.
Aguanté mucho, pero con el juego desplegado por el Sevilla F.C., además de los goles, ya comenzaron a calmarse un poco más y comenzaron a criticar a los suyos (que si "Lopera salta al campo y mete un gol", "Lopera vete ya", "que malo eres, Odonkor", etc...) y fue entonces cuando más me recreé yo, ya que al pensar que yo era un bético más, me comentaban "entre dientes" alabanzas a nuestros jugadores (cuanto dinero dariamos nosotros por tener a un Capel, o a Kanoute, Navas, Keita, Luis Fabiano, Fazio, etc...) y yo metiendo "palos en la candela", con "anda que tambien es igual que nosotros", "y ese Fazio, no sé donde encuentra Monchi esos jugadores" "y nosotros (por el Betis), nos traemos a José Mari", "anda que estamos aviados con Lopera, valiente mar....."... así hasta que los hacia irritar.
Al final, hasta me divertí, y celebré los goles cerrando el puño fuerte sin que nadie se diera cuenta, porque allí había que tener mucho cuidado, no había muy buena gente al lado mía que digamos.....
Una vez salí del campo (vaya para salir de allí, parece una ratonera), y llegué a mi coche donde me esperaba mi mujer, comencé a chillar todo lo que no pude antes, mi mujer pensaba que me había vuelto loco, pero necesitaba hacerlo y responderle entonces a tanto insulto aguantado.
Desde luego, una experiencia más vivida cerca de nuestro equipo, y que espero repetir.









