Estas frases eran gritadas en la fría noche de ayer por Biris Norte, ese grupo de sevillistas que nunca le fallan al equipo, jueguen donde jueguen, estén primeros o últimos, con mejor o peor juego, siempre están ahí, en la grada norte de la Bombonera.
Y no le faltan razón cuando realizan esos gritos, ya que me parece vergonzosa la actuación de muchos sevillistas con respecto al "apoyo incondicional" que de siempre se ha caracterizado la afición sevillista.
El de ayer es un partido que pueden ir socios y no socios (siempre hay socios que te dejan el carnet para que lo disfrutes) y eso que hablan de que si las rebajas, los Reyes Magos, las navidades, las compras, etc... no es motivo para que ayer se viera más cemento que personas en el Estadio D. Ramón Sanchez Pizjuan.
Cada vez que me pongo a hablar de esto recalco que hay socios y sevillistas que tienen más que justificados los motivos para no asistir al fútbol, o bien por enfermedad o por unas obligaciones dificilmente de deshacerse, pero es lamentable que en la noche de ayer, "solo" 10.000 sevillistas estuvieran con el equipo.
Mucho frío pasamos, más todavía, pero al final, cuando vuelves a casa, tienes la sensación de haber cumplido con tu sentimiento y de haber disfrutado un día más con tu equipo.
El partido tuvo dos caras, la positiva destacamos el cambio de actitud de los jugadores durante la primera parte y la mitad de la segunda, donde pudimos comprobar que cuando quieren, muestran el fútbol que pueden dar, anotando con facilidad dos goles y enlazando bonitas jugadas, la negativa, el momento de echar el equipo atrás cuando podíamos haber sentenciado la eliminatoria, con la consecuencia del gol del Deportivo de la Coruña, lo cual deja el partido de vuelta con muchos interrogantes.
Espero que los jugadores quieran pasar de eliminatoria para llegar lejos en esta competición que hace dos años mostró al mundo, el mayor desplazamiento y disfrute de una afición que jamás se había visto.
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