Ya está entre nosotros, respirando sevillismo, ese que le dejó su padre antes de marcharse al cielo. Hoy, allí arriba, hay un revuelo muy grande y dicen que colma la felicidad de los que la habitan, Antonio está más que orgulloso de ver a su hijo en el mundo y estoy seguro que le dará fuerzas para que siga su camino y dentro de poco, lo veamos corriendo la banda izquierda de los campos de la Ciudad Deportiva.
Felicidades a la familia.
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